23 abril 2016

El androide que pasea por la Luna

Los robots ya son capaces de aprender. Expertos de la Agencia japonesa de Ciencia y Tecnología han logrado que un humanoide de tamaño infantil memorice las facciones del rostro de una persona y las reproduzca en su rostro de silicona. 

Imitando el proceso de aprendizaje del ser humano en sus primeros meses, el CB2 (acrónimo del inglés para Niño-robot con cuerpo biomimético) ya ha dominado la técnica de caminar, y en dos años podría balbucear sus primeras palabras, al alcanzar un nivel de inteligencia equiparable al de un niño de dos años.

Su figura de 33 kilos, con esqueleto de cables y piel de goma, se eleva hasta un metro y 30 centímetros, coronados por una cabeza calva y dos ojos saltones que ocultan sendas cámaras, la puerta de entrada del conocimiento a la sofisticada máquina del interior.Sus creadores dicen que la vida junto a los humanos está ayudando al CB2 a desarrollar habilidades sociales, igual que lo haría un niño. Porque el robot también siente, a través de 197 sensores de presión distribuidos bajo su piel grisácea, y oye, con un sistema de audición instalado en sus orejas.

Como bebés y niños, que «tienen una programación muy limitada, pero mucho margen para el aprendizaje», según el profesor Minoru Asada, de la Universidad de Osaka, el CB2 clasifica las expresiones faciales que registra, asociándolas a sentimientos como la felicidad o la pena. Habilidades que convierten al CB2 en una de las máquinas más sofisticadas, capaz de evaluar la información nueva que procesa para, a partir de ahí, generar respuestas, un hito que coloca a la industria de la robótica en Japón un paso más cerca de la inteligencia artificial.

«Nuestro objetivo es estudiar el desarrollo del reconocimiento humano de igual forma que un niño aprende el lenguaje, reconoce objetos y se comunica con su padre y su madre», explica Asada.Entre los progenitores del humanoide hay ingenieros de robótica, expertos en anatomía, neurólogos y psicólogos. Presentaron a su criatura en 2007, y desde entonces el CB2 ha aprendido a caminar: se mueve ya con destreza por una habitación -de la mano de un adulto- gracias a sus 51 articulaciones, que funcionan con aire compromido.

El próximo reto, de aquí a 2011, será enseñarle a hablar, y para entonces, según Asada, el CB2 habrá alcanzado un nivel de desarrollo de las capacidades motrices y comunicativas equiparables a las de un niño de dos años. Pero el científico avisa que todo esto sólo es el principio: para 2050, quiere crear un equipo entero de jugadores de fútbol a imagen y semejanza del CB2 que no sólo puedan competir en el Mundial de la FIFA sino que, además, sean capaces de derrotar a los futbolistas de carne y hueso.

Hasta ahora, los hemos visto de modelos, mascotas, agentes de seguridad, asistentes domésticos y ayudantes para las personas mayores. En las próximas décadas, la ciencia podría crear de forma artificial toda una nueva especie de robots capaces de realizar muchas de las habilidades que hoy consideramos exclusivas de los humanos u otras especies de primates. «Si el mundo está preparado para aceptar a una secretaria robot», explicaba el profesor de ingeniería científica Fumio Miyazaki, a la Agencia France Presse, «no hacen falta muchos más logros técnicos». En una década, miles de humanoides como CB2 o Asimo, el robot estrella de Honda, podrían sustituir a las personas en las cadenas de producción de las fábricas o en otros trabajos mecánicos. Según el científico, sólo hace falta que la sociedad así lo quiera.

La robótica es cosa seria en Japón, animada por un gobierno que financia la investigación y el desarrollo de prototipos como parte de una apuesta económica de presente y futuro. La semana pasada, el fabricante de automóviles Honda presentaba en público el primer robot capaz de 'leer la mente'. Pero ya hay planes para algo mucho más ambicioso: combinar la tecnología robótica con las pretensiones del país oriental en el espacio. Para 2020, científicos japoneses quieren alunizar con un robot bípedo capaz de caminar sobre la superficie de nuestro satélite.

Si todo va según los planes, en poco más de una década, los androides ya no sólo servirán el té o harán la colada. Podrían ayudar a la 'conquista' del espacio, en un momento en el que varias potencias espaciales disputan una 'guerra' no declarada por ser los primeros en volver a pisar la Luna: Estados Unidos y Rusia, entre los viejos conocidos del satélite, y la India, China y Japón, en el papel de nuevos 'colonizadores'. Tokio, que desde la Segunda Guerra Mundial se ha contenido a la hora de dar cuerda a su ejército, propondrá ahora el uso del espacio para la defensa del país dentro de este nuevo plan que el Gobierno presentará el próximo mes a los japoneses.

Pero además de usos militares, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA, por sus siglas en inglés) también trabaja en el ámbito científico, con satélites para medir los efectos del calentamiento global, y un robot satelital que comenzará a limpiar los más de 10.000 fragmentos de 'basura espacial' que orbitan alrededor de nuestro planeta. 

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