14 enero 2016

Messi es un mentiroso

El hombre del clásico se queda entre bastidores. El hombre del clásico no quiere decir el vencedor del clásico, no hay que suplantarlos, de momento. 

El hombre del clásico es, por ahora, el que tiene mayor capacidad para capitalizar la vigilia, sea por sus palabras o sus silencios, y no es otro que José Mourinho, un técnico a medida del show business en el que se enmarca un duelo que rompe las cotas del deporte. 

De eso no tiene dudas siquiera Pep Guardiola. La ausencia de Mou allá donde es el puto amo propone la primera pregunta en una espera de incógnitas tácticas, capitalizada por las decisiones de los entrenadores. A pesar de poner en escena a los mejores jugadores del mundo, se impone el perfil de dos técnicos que superan su propio rol para convertirse en líderes ideológicos, incluso mesiánicos, observados desde el palco por sus presidentes, cuales reinas que cada vez gobiernan menos.

¿Por que calla 'Mou'?
La primera interpretación es porque ya no necesita el ruido. El Madrid se encuentra con una ventaja inesperada en la clasificación, tres puntos que podrían ser seis si vence en Sevilla. Ha alcanzado, además, el mejor nivel de juego desde la llegada del portugués, por lo que no le conviene que nada altere la nueva situación. La temporada pasada era diferente. Mou quiso reducir la desventaja futbolística con una estrategia de tensión que provocara cortocircuitos en el juego de precisión azulgrana. Perdió el pulso y la tendencia le llevó a verse derrotado por su personaje cuando metió el dedo en el ojo a Tito Vilanova. Ese día no sólo estuvo agresivo, sino ridículo, y eso es insoportable para tanto ego. En la medida en la que relajó su exposición, creció el Madrid, es un hecho. Si no pierde, hablará de nuevo Aitor Karanka, un segundo light.

¿Lass en el centro por Özil?
Es una de las opciones que baraja el técnico, descartada una vuelta de Pepe a la medular, pese al éxito de la Copa. Özil garantiza mejor transición, último pase y gol, pero le acompaña la irregularidad de los genios. Lass garantiza equilibrio y más constancia en la presión frente a los volantes azulgrana, Xavi e Iniesta. Si opta por el francés, junto a Xabi Alonso y Khedira, por el trivote, sólo queda saber dónde presionarán, si en su campo o sobre la salida de balón azulgrana. Con Özil en el campo, Lass podría aparecer en el lateral derecho.

¿Benzema o Higuaín?
Esta decisión puede tener que ver con la anterior. Con un trivote, el Madrid se dispondría mejor para el contraataque y la explosión de su velocidad, lo que recomendaría Higuaín. Con voluntad dominadora, en situación de ataque posicional, que exige más combinación, la coyuntura propondría a Benzema. Ambos se adaptan a sendas situaciones, pero el francés parece más indicado para una dualidad que puede darse a tramos en un partido de igualdad.

¿Tres o cuatro defensas en el Barça?
Cruyff lo hacía al revés: pasaba de tres a cuatro en el Bernabéu con un pésimo balance. Un equipo con tres defensas necesita de los esfuerzos de los volantes, Xavi e Iniesta, a los que restaría energías. El Barça puede utilizar a Alves como centrocampista, gracias a las ayudas de Mascherano, o lateral en función de la posesión. El problema es que el Madrid, y en especial Cristiano, es más peligroso sin el balón. Una pérdida y muerto.

¿Messi, 'mentiroso' en la banda?
Sorprendió como falso delantero en el Bernabéu, el día del 2-6. Pero la eclosión de Cesc, sus goles y su empatía con el argentino, pueden desplazar a Messi a la derecha, con libertad para cruzarse y provocar la duda en Sergio Ramos y Pepe. En la izquierda, Alexis, Villa, Pedro o hasta Cuenca. ¿Por qué no? A Guardiola le gustan las decisiones de autor.

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