18 septiembre 2012

Ya han hecho las paces Rusia y el Papado

Con el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y la URSS tras 72 años discordia, y del próximo viaje de Juan Pablo II a la URSS, Mijail Gorbachov concluyó el encuentro más esperado de su visita a Italia. A puerta cerrada, con 20 minutos de retraso sobre el programa oficial, Gorbachov se reunió, por primara vez sin uso de intérprete durante los primeros 5 minutos de coloquio, con el Papa Karol Woytyla, «el hombre venido del Este». «Hemos hablado mucho.

 Me parece que mis pensamientos y mis preocupaciones han sido escuchadas con compresión, así como las explicaciones que he dado sobre los problemas con los que nos encontramos en mi país respecto a las relaciones entre el Estado y la Iglesia, que trataremos de resolver con espítiru humano y demócrata en el ámbito de la "perestroika"», dijo Gorbachov en el discurso oficial que siguió al encuentro. Juan Pablo II se declaró dispuesto a favorecer cualquier iniciativa que sirva para la mejor protección de los derechos de las personas y la salvaguardia de la paz en Europa y el mundo». Era esta la primera vez, después de la visita del zar Nicolás I al Vaticano hace mas de 150 años, que un jefe de Estdo soviético era recibido de forma oficial en la Santa Sede.

Visita oficial, no de Estado como subraya todavía la Santa Sede. Sin embargo, el Papa ha hecho notar con clara referencia al fracaso de la hipótesis comunista que cuando se olvidan los valores éticos fundamentales, «pueden producirse consecuencias tremendas para la suerte de los pueblos y hasta los proyectos más grandes suelen fracasar». «La Unión Soviética y el Vaticano participan en el proceso paneuropeo. 

Las dos, en el ámbito de las propias posibilidades, tratan de que este proceso continúe a ritmo normal para que cada pueblo se incorpore libremente al mismo. El respeto por las peculiaridades nacionales, estatales, culturales y espirutales debe ser esencial, con el fin de que los pueblos, a través del período de bruscos cambios en el que nos encontramos ahora, puedan llegar a un nuevo período de paz», afirmó Gorbachov. «En el ámbito de la perestroika estamos aprendiendo algo difícil pero necesario. La cooperacion global es necesaria para alcanzar objetivos comunes», concluyó el presidente soviético. 

Tras el discurso, la delegación soviética se dirigió a Milán, donde fue calurosamente acogida por la población. En el corazón industrial de Italia, Gorbachov se reunió con los máximos exponentes de las finanzas del país. Con ellos habló de la antipatía mutua entre Marte y Mercurio, patrono del comercio, antipatía que habría que dejar de lado ya que «Marte está en los museos y Mercurio sigue velando por los intereses de sus protegidos». El viaje de Gorbachov a Italia finalizó con una rueda conjunta con el primer ministro Giulio Andreotti, que él mismo calificó de «joint venture». En esta rueda de prensa, el líder soviético llevó a cabo la autocrítica de la invasión de Checoslovaquia en 1968, diciendo que no habían dado «una respuesta apropiada» tras los aconteciemientos de la «primavera de Praga».

Asimismo, Gorbachov indicó que la reunificación de Alemania «complicaría la situación, ya que no hay que forzar la historia». «La Europa de hoy en día es el producto de la historia, incluyendo sus fronteras. La existencia de dos Estados alemanes es el resultado de la historia. Hay dos Alemanias, que son dos Estados soberanos». La mini conferencia celebrada en el castillo Sforzesco tuvo varios momentos interesantes. «La necesidad de Helsinki II está dictada por los cambios del mundo. No es posible que durante estos cambios surjan distintas aproximaciones al problema. Ha llegado el momento de superar los aspectos negativos del pasado», afirmó Gorbachov. 

Al finalizar la rueda de prensa, Gorbachov partió para La Valetta, capital de la isla de Malta, donde hoy comienza la cumbre con el presidente de los EEUU, George Bush.

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